Cómo se juega
Aparece un alimento y hay que decidir dónde va: en la parte de frutas y verduras, en la de proteínas, en la de cereales o en la caja de días especiales. Cuando aciertas, el alimento cae en el plato. Si fallas, no pasa nada: te explicamos dónde va y lo colocamos en su sitio. Al final, el plato queda montado y ves tus estrellas.
Para madres y padres: el plato equilibrado
El juego sigue la idea del «plato saludable» que proponen la Universidad de Harvard y muchas guías de alimentación infantil. Es una forma muy visual de explicar a los niños cómo repartir la comida sin hablar de calorías ni de pesos: la mitad del plato, frutas y verduras; un cuarto, proteínas como huevo, pescado, carne o legumbres; y el otro cuarto, cereales, mejor integrales. Y para beber, agua.
Los dulces, los refrescos o la bollería no aparecen como «comida mala», sino como comida para días especiales. Prohibir alimentos suele hacer que los niños los deseen más. Funciona mejor que sepan que existen, que se pueden disfrutar en un cumpleaños o una fiesta, y que lo de cada día es otra cosa.
Ideas para seguir en casa
Dejad que os ayuden a montar su plato de verdad en la comida o la cena, igual que en el juego. Probad el reto del arcoíris: comer en un día alimentos de muchos colores distintos. Llevadlos a la compra y que elijan una fruta o verdura nueva cada semana. Y, sobre todo, comed juntos: los niños aprenden más de lo que ven en la mesa que de lo que les decimos.
Si tu hijo o hija tiene alguna alergia, intolerancia o necesidad especial de alimentación, sigue las indicaciones de su pediatra.
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